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MUERTE CEREBRAL

Revuelo por una condena donde se cuestiona la ablación de órganos

El Sol (Argentina), 12-08-2010

Jueves 12 de agosto de 2010, por Bioéticas. Guía internacional de la Bioética

La Justicia entendió que la bala no mató a la víctima, sino que esta murió en el proceso de donación. Desde la bioética afirman que la persona fallece cuando hay muerte neurológica.

LAURA MARATTA. La titular del Incaimen aclaró aspectos de la Ley de Trasplantes.

FEDERICO LEMOS federico.lemos@elsoldiario.com.ar

Levantó controversia la condena a tres años que se le dio a un joven porque la Justicia entendió que no fue él quien mató a su novia, sino que esta ingresó al hospital respirando y que murió cuando le hicieron la ablación de órganos. Si bien todavía no se dan los fundamentos de la sentencia, desde la bioética plantean que la muerte es una sola, ya sea neuronal o cardiovascular.

El hecho ocurrió en el 2008, cuando una joven, después de recibir un impacto de bala, fue llevada al Hospital Central, donde dos días después se determinó que tenía muerte cerebral, por lo que sus padres decidieron donar los órganos y desconectarla del respirador artificial. Ante esto, y luego del segundo juicio oral, el juez de la Quinta Cámara del Crimen, Rafael Escot, dio lugar a lo alegado por la defensa, que había asegurado que el acusado manipuló el arma con negligencia y accidentalmente hirió a su pareja. “La muerte se produjo por ser donante de órganos. No hay móvil de dolo”, expresó durante sus conclusiones el letrado, como informó El Sol.

Más allá de si el juez determina que el disparo fue intencional o no, el punto en discusión es si la causa de su deceso fue la ablación de órganos.

Desde el punto de vista de la bioética, tanto la muerte neuronal como la cardiovascular son consideradas muerte.

Eleonora Lamm, licenciada en Derecho de la Universidad Nacional de Cuyo, con maestría y postgrado en bioética, explicó que, para la ley, con la muerte cerebral se pueden extraer los órganos.

Además, agregó que el concepto de muerte cerebral se incluyó en la década del 60, cuando se realizaron los primeros transplantes de corazón. “El corazón necesita seguir latiendo para ser trasplantado. Los médicos crearon este criterio, donde el individuo no está muerto totalmente, pero con muerte cerebral no puede vivir”, afirmó Lamm.

La especialista comunicó que, al no ser penalista, no sabe qué carátula le correspondería al acusado, pero afirmó que para la bioética es suficiente la muerte cerebral para que la persona sea considerada como fallecida y que se pueda hacer la ablación de órganos. “Si a la persona la dejó con muerte cerebral, es homicidio. Hasta se puede desenchufar, y no está visto como eutanasia”, contó Lamm.

Por su parte, Laura Maratta, titular del Instituto Coordinador de Ablaciones e Implantes de Mendoza (Incaimen), manifestó que la persona se considera muerta por un solo criterio, se puede diagnosticar por un paro cardiorespiratorio o deceso neurológico.

“Que quede claro que la persona fallecida puede donar órganos, si no, no puede ser donante. La ley es muy clara”, aclaró Maratta. Cuando hay una muerte violenta, se pide intervención judicial, y el juez le deja al médico forense que determine si la donación de órganos perjudicaría la necropsia que sirve para interpretar la causa de la muerte. La especialista citó la Ley 24.193 de Trasplante de Órganos y Tejidos, que en el artículo 23 determina que “el fallecimiento de una persona se considerará tal cuando se verifiquen de modo acumulativo los siguientes signos: ausencia irreversible de respuesta cerebral con pérdida absoluta de conciencia, ausencia de respiración espontánea, ausencia de reflejos cefálicos y constatación de pupilas fijas no reactivas, inactividad encefálica corroborada por medios técnicos y/o instrumentales adecuados a las diversas situaciones clínicas, cuya nómina será periódicamente actualizada por el Ministerio de Salud y Ambiente con el asesoramiento del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai)”.

Por otro lado, el fiscal Daniel Carniello explicó que se tienen que dar determinadas circunstancia para que la persona sea declarada como fallecida.

Señaló que aunque el enfermo viva gracias a una máquina, no significa que no esté muerto. Pese a esto, indicó que es indispensable esperar los fundamentos del juez.


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